Amsterdam*

08/27/2009

21 de agosto.

A lo largo de nuestro larguiiiiisimo viaje nos hemos acostumbrado a tener que pagar por todo, y no a bajo precio, precisamente. En esto que llaman primer mundo no hay nada que sea gratis. Pero lo de Amsterdam ya nos ha parecido de vergüenza. La hora de aparcamiento cuesta 5 euros, tanto en el parking como en la calle, echar un truño cuesta 50 céntimos y, por no regalar, no regalan ni el plano de la ciudad en la oficina de información, sino que te lo venden al módico precio de 2 euros.

Nosotros, claro, ni aparcamos en el centro, ni cagamos, ni compramos el mapa de las pelotas. A estas alturas no estamos como para derrochar nuestras riquezas, ni aunque sea en necesidades básicas (como aparcar, quiero decir). Pero si pasear por una ciudad aguantándose los apretones y sin saber dónde estás ni qué coño estas viendo se puede considerar turismo, entonces ya hemos visto Ámsterdam. Ahora nos vamos a Bélgica, donde aunque seguro que también cobran por todo, por lo menos tienen cerveza buena.

*Si usted ha leído este post deberá ingresar cinco euros en nuestra cuenta corriente (que hasta ahora sólo corre hacia abajo). En breve le llegará una factura a su domicilio, gracias.
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