18 de agosto.
Copenhague es la última capital escandinava que nos quedaba por ver. Llegamos tarde y aparcamos con dos cojones junto a la sirenita, uno de los monumentos más famosos de la ciudad.
Al día siguiente nos pateamos la ciudad de arriba abajo, vimos sus monumentos, sus paseos, sus canales y sus hippies zarrapastrosos. Y es que en Copenhague está la Ciudad Libre de Christiania, un sitio que ni es ciudad, ni es libre, ni es cristiana. Es sólo un nido de perroflautas que han confundido la libertad con la mugre y el hippismo con las drogas. Os la enseñaríamos, pero resulta que a estos hippies de palo no les gusta que les hagan fotos como a los monos del zoo, aunque vivan como tales.
Igual os ha sonado un poco nazi, pero toda la culpa la tiene el elefante. Y es que después de visitar la fábrica Carlsberg, y hacer una cata express de cervezas, nos encontramos con esto.
Esta es la famosa puerta de los elefantes de la Fábrica Carlsberg. Aquí dicen que esa esvástica de dos metros es un símbolo indio de la felicidad, pero nosotros no estamos muy seguros. Se ve a la legua que es un elefante ario.
Con Copenhague termina nuestro viaje por Escandinavia, pero no lloréis, la vuelta a casa es larga y no nos apetece un huevo hacerla del tirón. Nos vemos en Amsterdam.







¿Entrásteis en las “casas” de los hippies de Christiania? Los hijos de puta tienen ordenadores Mac. Y eso por no hablar del dineral que te clavan por cenar en sus restaurantes.
Si es que… ¿qué puede haber peor que un danés? ¡¡Un danés hippie!! Heil Elephant!!!
Hoy vuelo a Madrid y de allí dentro de 3 días, pa Donosti. Definitivamente, llegaré antes que vosotros!
Abrazos
joe con los perroflautas!!!!! pero cuando volveis? anda q no os estais pegando buenas vacaciones.
Amsterdam!!!!!!!!!!!!!! que recuerdos!!! brinda como ya sabes por mi Pat!!!